Luego de un prudente impasse, quiero expresar mi satisfacción con la jornada democrática vivida el domingo, a pesar de que el candidato triunfante no haya sido el de mi preferencia. Celebro que tanto la madurez del pueblo argentino como las condiciones generadas durante estos últimos años haya prodigado que dicho momento se haya realizado en paz y con un ánimo de concordia, lejos de los oscuros, aunque no tan lejanos tiempos, donde las transiciones se daban en medio de la violencia, las muertes, los estallidos sociales o los golpes de estado económicos. Felicito a mis amigos de este espacio y más allá que eligieron a Mauricio Macri y se vieron representados con su triunfo. Celebro también la dignidad de Daniel Scioli al asumir con mucha altura la derrota y no apelar a las turbias acusaciones de fraude que signaron otras derrotas electorales cercanas. Al mismo tiempo repudio los “festejos” que incluyeron un ataúd de la todavía presidenta Cristina Fernández, o la apelación a la insultante descalificación y vileza de algunos, para con quienes no alcanzaron el triunfo, pero que representan algo más que 48% del electorado, no solo sus candidatos sino y sobre todo, el ensañamiento para con los argentinos de a pie, sus compatriotas, más ricos o más pobres, que se sienten interpelados e interpretados por otros líderes y defienden otras ideas u otros modelos que el que eligió la exigua mayoría. Creo que esas formas lejos de expresar alegría y contento están justamente muy alejados de lo que supuestamente proclama su líder político en cuanto a la unión, al hacer juntos, al equipo ¿o no? Tópicos que no pueden entenderse si no se reconocen las diferencias, los matices y la diversidad de opiniones, de apreciaciones, elecciones y pertenencias político partidarias. Ojalá que Argentina continúe un camino de crecimiento, de inclusión social y de democracia. Al mismo tiempo invito a aquellos que salieron triunfantes a que estén a la altura de dicho triunfo para escuchar las críticas constructivas, las objeciones legítimas y respeten el vasto crisol de opiniones que se cultivan en nuestra sociedad. Salud!
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