lunes, 14 de diciembre de 2015

Respuesta a la nota de Luis Hornstein publicada en La Nacion el 7 de Diciembre de 2015

Aqui la nota:

http://www.lanacion.com.ar/1852022-paranoia-y-populismo-vidas-paralelas

Aqui mi reflexión sobre la misma.


Muy interesante la nota y la descripción del rasgo paranóico instigado socialmente y padecido en muchos momentos sociopolíticos.
Ahora bien, atribuir al "populismo" las categorías de proyección, paranoia y desubjetivación resulta una declaración sesgada y al menos pobre a nivel analítico. Primero porque la tan mentada proyección es concepto clínico que ya se ha revisado abundantemente en la literatura analítica y ha generado importantes controversias, sin arribar a un acuerdo sobre su funcionamiento y en particular sobre la causación de las psicosis paranoicas. Luego, en la nota no se define qué se entiende por populismo, categoría compleja y difícil de cernir inclusive para los mismos politólogos. Por otra parte si quiseramos tomar la proyección como fenómeno colectivo los hechos nos muestran que este fenómeno no es privativo de una orientación o programa sociopolítico. Más aca, podemos pensar en los cacerolazos y en las expresiones violentas y odiosos contra el gobierno de CFK y su persona en específico. No podemos hablar en este caso que esa masa movilizada sea una expresión de una posición o programa populista, sin embargo los rasgos de paranoia, desubjetivación y proyección de la propia sombra, de lo "reprimido" en el otro, se dan de la peor manera. El sin número de agravios hacia los menos beneficiados en la escala social era absolutamente notable, de la misma manera que la interpretación de que toda convicción o acción política era impulsada por una prebenda económica. Hartaría citar ejemplos, pero recordemos lo que se instigo desde ciertos medios de comunicación que para nada podemos alinear con una ideología populista, sino más bien todo lo contrario, cuando se creó la tarjeta SUBE, la cual era un medio, según esa lectura paranoica, para controlar la circulación de la ciudadanía. De la misma forma eran interpretadas muchas de las medidas de gobierno y leyes promovidas. Otro caso interesante fue cuando se discutió la Ley de servicios de comunicación audiovisual, dónde los medios concentraros se ocuparon exprofeso de instigar la sospecha y el miedo sobre una ley de la democracia, difundiendo la idea de que iban a desaparecer canales de televisón programas de radio, etc y se la tildó inclusive de ley, “mordaza”, cuando la misma CSJ repele esta acusación y le da plena vigencia. 
Más allá y a nivel global pienso, ¿Acaso la formidable coalición bélica occidental, que para nada podemos pensar como fruto de gobiernos populistas, sino más bien de las derechas más rancias, contra el terrorismo en medio oriente no responde a la misma lógica que Hornstein le endilga a ese populismo que no delinea ni define? ¿No hay acaso una completa desresponsabilización, victimización y paranoia creciente que justifican cada vez más una sociedad del control? ¿Acaso luego del derribo de las torres gemelas, la sociedad norteamericana hizo algún tipo de reflexión sobre implicancias y posiciones colectivas de su cultura de fuerte rasgo imperialista? 
Por otro lado los argumentos desde donde parte para explicar los fenómenos de masas en términos de una suerte de involución, desubjetivacion y "barbarización" son los que emplea Gustave Lebon hace más de 100 años, superados y criticados por el mismo Sigmund Freud en "Psicología de las Masas y análisis del yo". Texto este último que si bien resulta brillante puede ser también puesto a prueba con numerosas lecturas actuales de lo social y lo político. 
Finalmente, como psicoanalista, creo que nuestra comunidad puede aportar grandemente a la lectura de lo social, pero caminamos por un filo demasiado delicado si queremos usar las categorías que empleamos en la clínica, sobre todo con un alto nivel de sesgo y sin revisar la implicación personal en juego, para explicar fenómenos sociales harto complejos.

Gonzalo J. Grande
Psicólogo Psicoanalista

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